Entrenadores personales

Lo que antes era un lujo de famosos y deportistas ya está al alcance de tu mano. Si tienes poco tiempo o te falta voluntad para ponerte un forma, tal vez necesites contratar uno. Te damos las claves para escogerlo.

Cómo trabaja un entrenador personal

Ya antes de comenzar a trabajar, hay que acordar con el entrenador personal los objetivos que se quieren lograr.

Después, este va a hacer una evaluación de tu estado físico y emitirá sus recomendaciones.

En función de tus peculiaridades, el entrenador va a diseñar una pauta de ejercicios y inspeccionará que se efectúan adecuadamente.

Es fundamental este último punto, pues de esta manera se evitarán lesiones indeseadas.

Las sesiones pueden efectuarse en el domicilio particular, si se dispone del material preciso o bien se trata de ejercicios que no precisen maquinaria, o en un gimnasio, así sea concertado por el propio entrenador o bien al que asistas frecuentemente.

Una tercera opción es practicar cualquier deporte de exteriores bajo supervisión del preparador.

Rafael Santos, entrenador personal desde hace 30 años, apunta que “no hay necesidad de que todas y cada una de las sesiones sean presenciales”.

A su modo de ver, lo común es acompañar a la persona a lo largo de 3 o bien 4 clases de una hora a lo largo de la primera semana, en las que aparte de explicarle la pauta, se observa que se efectúen apropiadamente y se altera en función de de qué forma se desarrollen los ejercicios.

Desde ahí, resulta conveniente quedar periódicamente con el preparador, una o bien un par de veces cada 15 días, o conforme se vayan alcanzando las metas fijadas.